martes, 24 de marzo de 2015

Algunas resoluciones bloggeras

Últimamente no estuve subiendo muchas entradas, y les cuento un poco por qué. Hace un par de meses ya que me di cuenta de que estaba acumulando demasiados productos, especialmente para el pelo que es mi debilidad. Pero después el vicio se esparció y empecé a comprar mucho maquillaje (cuando no uso mucho) y a comprar muchas cremas (cuando hasta hace no mucho no me interesaban tanto) y después a comprar mucha ropa. Bah, todo esto fue pasando en el lapso de 2 años pero recién ahora me cayó la ficha de que estoy acumulando demasiado espacio para demasiadas cosas al pedo.
Así que empecé a tratar de usar las cosas que tenía en vez de comprar cosas nuevas.
Tenía muchas cosas que por algún motivo no me gustaban o me gustaban menos que otras, así que en vez de terminarlas me compraba otra, por ejemplo tengo como 5 acondicionadores por esta misma razón, o a veces simplemente me pasa que me aburro de alguno y compro otro. Todo muy exagerado.

La cuestión es que en algún momento tuve que parar, primero por una cuestión económica y de priorizar otras cosas, pero segundo porque ya no tenía sentido. Ya ni si quiera pasa por "querer cuidarse", porque yo sé bien que tener 800 productos diferentes no hacen que tengas la piel mejor (hasta a veces recargarla demasiado es contraproducente). Pero era más por el vicio de comprar. Yo sé que esto es un tema muy normal en las mujeres. La verdad es que cuidarse y gastar plata en cremas no me parece mal (ja!), es placentero, pero poco a poco traté de buscar formas más productivas de cuidarme y sentirme mejor, sin caer en el consumismo.

Dejé de leer tantos blogs porque para ser sincera, un poco te tientan. Si estas al tanto de las novedades, lanzamientos, o lees reviews buenas de algún producto, es tentador... así que me despegué un poco de ese mundillo... y fui usando mis reservas de productos por un tiempo.

Después hubo algo fundamental, que es que me fui de viaje, y quise ponerme a prueba y tratar de llevar la menor cantidad de productos de belleza posible, y sobrevivir con eso. Entonces tuve que ponerme a pensar ¿qué es realmente necesario y qué no? ¿qué es lo más básico y lo no tan básico? No viajo mucho así que no quería llevar cosas que no usara después. Me vi un par de videos, de bloggeras mostrando las cosas que llevaban de viaje, de campamento, etc.. y veia chicas que para acampar llevaban sombra, delinador, base, prebase.... wtf? Vale la pena llevar base para andar por la montaña? Para mi no. Así que hice una lista propia. Terminé llevandome para el pelo un shampoo, un acondicionador y un serum. Para la piel un gel limpiador, un bifasico, protector solar e hidratante. De maquillaje llevé correctores, delineadores, rubor y 2 labiales por si salía de noche y quería "arreglarme" un poco más. Al final lo único que usé fueron los correctores y porque mi cara lo amerita, pero sino no hubiera usado nada.

Estuve en muchos lugares, constantemente expuesta al sol, arena, tierra, y al final del día lo que más me preocupaba era comer algo calentito y darme una buena ducha. No había espacio para la coquetería. Estuve varios días en pueblos donde el agua caliente o la electricidad era un lujo, así que no se me pasaba por la cabeza preocuparme por mi aspecto. Fue bueno sentirme liberada de eso por esos momentos. Además mientras menos pensaba en eso, menos me juzgaba a mí misma, y menos a los demás.

Había días en los que tenía el pelo tan enredado que parecían rastas. Porque mi pelo es muy poroso, absorbe todos los olores del ambiente, y al final del día era un ASCO. Imaginense que lo único que me interesaba era tenerlo limpio. Un viento fuertísimo constante me dejaba el pelo todo enredado y tenía que estar mínimo 20 min para desenredarlo. Por unos momentos pensé que cuando volviera a Buenos Aires iba a tener que cortarme mínimo 5 cm de pelo, y ya extrañaba todos mis productos de "rescate". Pero no. Saben qué? El serum lo perdí, así que tuve que arreglarmelas con el shampoo y el acondicionador que llevé. Si tenía las puntas muy feas, me ponía un poco de acondicionador antes de bañarme. Si estaba realmente muy mal, un poco de aceite, y a veces hacía la técnica acondicionador-shampoo-acondicionador. A veces lo usaba como crema de peinar. Lo lavé todos los días. Pero aún así, tenía el pelo bien. No había mucha diferencia a cuando le ponía 800 cosas. Cuando la situación se volvió medio incontrolable, me compré un baño de crema muy barato (el de Keratina de la marca Issue). Un golazo mal. Me dejaba el pelo como una seda y es una ganga.
Con lo básico mi pelo estaba bien, hasta más brillante (cosa que le debo al acondicioandor que llevé al viaje, que es ge-nial). Por un momento me sentí una boluda, porque me di cuenta de que ponerse mil cosas en la cabeza no hace la diferencia y de que teniendo una rutina más simple hasta estaba más relajada.

¿Qué quiero decir con todo esto? No voy a dejar de escribir en el blog, porque me gusta. No voy dejar de hacer reseñas, porque me gusta. Pero quiero tomarme las cosas diferentes y ya no comprar porque sí o comprar para mostrarlo acá. Tener un blog medio que te lleva a eso, porque sino terminás haciendo una entrada por mes y entiendo que para el que lee es un embole. Capaz me lo tomo muy personal, pero me gusta que lo que escribo tenga en el fondo aunque sea algo de contenido y mínimo de auto-reflexión =P
Así que les pido de antemano disculpas por ser colgada en subir cosas o en hacer reseñas, o responder comentarios.

Los productos me dan una sensación de bienestar, como que estoy gastando plata pero no es plata tirada al tacho porque la uso para "cuidarme". En cierta forma, ponerme una crema es una forma de cuidarme, mimarme si quieren decirlo así... pero es medio una excusa. Prueben reducir la cantidad de productos que usan, probablemente noten que la piel les queda igual o mejor, y lo mismo con el pelo. Y los de afuera, ni se dan cuenta si usaste un shampoo de $200 o de $10 porque tal vez objetivamente sea todo la misma mierda.
Ahora me doy cuenta de que si realmente me interesa cuidarme y verme mejor, la posta es la alimentación, hacer ejercicio, mantener la mente activa. Ya sé que es lo más obvio del mundo pero siempre termino en la misma conclusión, uno a veces está tan sumergido en la propaganda, en las promesas de las empresas que se olvidan de lo más básico de todo (igual no se asusten, no me hice hippie). Yo ya aprendí a no esperar milagros, y a conformarme con menos. Y a comer más verduras. Y a tratar de mejorar lo que ya tengo sin querer cambiarlo. Sí, hay días en que pienso por qué no tengo la cara de Liv tyler? "Sería más feliz" o "no tendría que preocuparme tanto por mi aspecto". Y blah blah blah. Pero no sirve de nada. Y los anuncios en la tele, internet, revistas, etc., no ayudan a que uno se quiera por como es.

Es increíble el mínimo momento de alegría cuando ves que te compraste una crema/maquillaje que te promete solucionarte todos los problemas. Es lindo ese instante cuando lo querés probar porque de hecho tenés cierta ilusión. Y qué pasa dos meses después? Todo eso se disipó. Y ya tenés ganas de comprar otra cosa, y de volver a sentir que hay un mínimo de chances de que la autoestima te crezca un poquito por comprarte algo en un envase. Pero no. No es ahí donde hay que buscar.

Creo que está bueno recordarlo a veces. A mi me gusta recordarmelo.