jueves, 29 de marzo de 2012

SOS: Pelo quemado

El pelo quemado es un mal que aqueja a muchas mujeres. Ya sea debido a planchitas, secadores, tinturas o decoloraciones, el pelo quemado es un problema bastante grave para el pelo y si bien es posible disimularlo con peinados o con cremas, nunca se puede reparar por completo. En este artículo pretendo hablarles sobre todos los métodos necesarios para tener un pelo sano, en base a mi experiencia y a todo lo que leí sobre el tema.
 El pelo una vez quemado jamás volverá a su estado natural (no importa qué digan las empresas capilares, es imposible). Pensemos por ejemplo en famosas que tienen el pelo quemado. ¿Cómo es posible, si tienen miles de dólares y pueden pagarle a los mejores peluqueros y estilistas del mundo? Pongo de ejemplo a Shakira. Ni toda su plata puede cambiar el hecho de que se tiñe tanto y de un color tan claro que lo tiene muy dañado. Hay también muchas famosas que se someten a miles de cambios de coloración en poco tiempo y a muchos les sorprende que no se les caiga el pelo. No es magia. Hasta el pelo más pajoso puede disimularse con un brushing de peluquería. Pero alguna vez vieron fotos de Lindsay Lohan -por citar un ejemplo- con el pelo desarreglado? Es paja pura. Y eso que ella tiene la plata necesaria como para pagar cualquier tratamiento carísimo, pero como dije antes: no existen milagros. No hay ningún producto que haga que por arte de mágia desaparezcan las puntas abiertas y se vea brilloso y sano.

Entonces se preguntarán, ¿cómo hacer para volver a tener una cabellera sana? Hay varios caminos posibles, todo dependiendo de la gravedad del problema. Si el problema es en las puntas del pelo, un buen corte vendría perfecto para eliminar el pelo quemado y viejo. Para quienes no pretenden perder nada de largo, pueden cortar las puntas muy de a poco (un centímetro cada mes por ejemplo) para en un par de meses haber eliminado las puntas dañadas. Si el daño es mayor y se encuentra en todo el pelo, obviamente no alcanzará sólo con cortar las puntas. Vas a tener que ser consciente del estado de tu pelo y tomar las medidas necesarias.
Desde mi propia experiencia puedo contar que estuve un año dejandome crecer el pelo y después de eso decidí teñirmelo/decolorarlo, lo cual lo dejó en un estado deplorable. Pero al haber esperado tanto para que me creciera, no quería saber NADA con cortarlo. Durante mucho tiempo me puse todas las cremas habidas y por haber. Me hacía baños de crema como mínimo tres veces por semana y gastaba mucha plata en productos para el pelo que no me hacían absolutamente nada. Les puedo asegurar que probé casi todas las mascarillas del mercado, desde las más baratas, pasando por las marcas medias hasta algunas carísimas. Cuando se tiene el pelo quemado, pocos productos funcionan realmente. Me di cuenta de que estaba perdiendo tiempo y esfuerzo y no veía resultados, como mucho tenía el pelo algo más brillante y algo más suave, pero seamos honestos, seguía siendo una paja.
Desde ese momento me obsesioné (y quiero decir, me obsesioné realmente) con el cuidado de mi pelo. Entré en un estado de desesperación, buscando por todos lados un producto milagroso que recompusiera mágicamente el estado de mi pelo. Acudí a internet y les puedo asegurar que me leí de punta a punta todas las páginas que hablaran sobre el daño del pelo, tanto en español como en inglés. Después de todo DEBÍA existir algo que lo arreglara. Por supuesto en internet te encontrás con un millón de respuestas diferentes; algunos te recomiendan tratamientos naturales (los cuales son muy efectivos, pero no milagrosos), otros recomiendan productos capilares que podemos encontrar en cualquier supermercados, otras aseguran que lo mejor son los productos profesionales. No voy a mentirles: si realmente les importa su pelo, deberán saber que siempre vale la pena gastar un poco más en productos realmente buenos. Pero nada es milagroso. No existe ningún tratamiento mágico.

¿Cuál es la mejor solución para el pelo quemado, entonces? Le pese a quien le pese, lo mejor es cortarlo y dejarlo crecer. El pelo nuevo nace desde la raíz sano y libre de químicos. Este proceso es realmente lento, teniendo en cuenta que el tiempo estimado de crecimiento del pelo es 1 cm por mes. Esto significa que, aproximadamente, en un año tendríamos 12 cm de pelo virgen (esto es: mas o menos a la altura de la mejilla). Por lo tanto, nos llevará bastante tiempo tener la melena larga y sana y si eso es lo que pretendemos, es muy impotante tener mucha paciencia. Sé que hay muchas mujeres que se niegan a cortar el pelo, pero es muy importante entender que si tu pelo está en muy mal estado, mientras más cortes es mejor. Realmente no tiene sentido tener el pelo largo si tenés las puntas quemadas. El pelo quemado hace que no se luzca, sin importar el largo. Yo me negué a cortarlo durante mucho tiempo hasta que finalmente entendí que la mejor solución (y la más barata) era dejar que el pelo se renovara solo.
Sin embargo es importante mantener una buena rutina para mantenerlo bien todo el tiempo y que el pelo nuevo no vuelva a dañarse. Durante mi travesía capilar aprendí de la forma más dolorosa que lo barato sale caro, que es mejor tener una sola mascarilla cara que tener 5 diferentes pero más baratas, y que hay ciertos hábitos que hay que conservar, tomen nota:


  • Al salir de la ducha, jamás refregar la toalla en el pelo para secarlo. El pelo mojado es más frágil, por lo que si lo secás bruscamente estás favoreciendo que más pelos se caigan. Cuando el pelo está mojado hay que tener sumo cuidado con él y tratarlo como seda.
  • Evitar el calor de secadores y planchitas. Al salir de la ducha, quitar la mayor parte de la humedad con una toalla (muy delicadamente como se indica en el primer punto). Lo que yo hago es hacerme una especie de turbante con la toalla y dejarlo así un rato mientras hago otras cosas. Al sacarme la toalla tengo el pelo entre seco y húmedo. De esta forma si es imprescindible que usen el secador, ahorrarán varios minutos secandolo ya que ya eliminamos el agua del pelo con la toalla. Si pueden no usar el secador en absoluto, mejor. Preferentemente usen un protector térmico antes de secarse el pelo, lo mismo en el caso de que quieran plancharlo o rizarlo
  • Desenredar el pelo con peines de dientes anchos, y preferentemente cuando estén en la ducha poniendose la crema de enjuague o mascarilla que usen siempre. El pelo mojado, como dijimos, es mucho más frágil 
  • Usar mascarillas o baños de crema semanalmente y una vez por mes usar una mascarilla durante varias horas en el pelo. Para que penetre mejor es conveniente utilizar calor (por ejemplo, poniendose una gorra de baño sobre el pelo luego de ponerlos la mascarilla y usar secador unos 20 min). El calor hará que el producto penetre mejor.
  • Para el pelo muy reseco, los aceites vienen muy bien. Unos muy buenos son el aceite de almendras, de jojoba, de coco y hasta el de oliva, el mismo que se usa para las comidas. Pueden ponerselo a la noche y dejarlo actuar hasta que se levanten y después lavarlo bien: brillo y suavidad garantizados! Puede parecerles extraño ponerse aceite en el pelo pero les aseguro que funcionan y explico por qué: las cremas para el pelo por más que digan que penetran y nutren el pelo poseen moléculas demasiado grandes. Las únicas sustancias capaces de penetrar en la fibra capilar son los aceites, así que de verdad funcionan.
  • Luego de cada lavado, dar una última enjuagada con agua fría. Esto permitirá que se elimine todo excedente y que el pelo brille más
  • Cortar las puntas periódicamente es escencial. Con el pelo quemado no podés darle prioridad al largo del pelo, y siempre es mejor eliminar el pelo dañado que dejarlo crecer. Mientras más cantidad de pelo dañado eliminemos, mejor.
QUE NO HACER:
-Usar secador o planchitas con mucha frecuencia
-Lavarse el pelo con agua muy caliente (lo quema!)
-Someterlo a coloraciones innecesarias. Mientras estés tratando de recobrar la calidad de tu pelo es importante no someterlo a más daño, por eso es aconsejable llevarlo de tu color natural el tiempo suficiente hasta que esté sano y puedas volver a teñirlo, pero siempre con cuidado de no volver a quemarlo.